ESTA, NUESTRA ESPAÑA QUE TENEMOS QUE CAMBIAR.

La España de hoy es una España cuya democracia es débil y cuyo Estado de derecho es fallido que no produce buena miel. Si España fuera una democracia y Estado de derecho fuerte no hubiera ni estaría pasando lo que en nuestra piel de toro está pasando.

Corrupción institucional, alianzas pactocráticas, despilfarro económico, deuda por encima del billón de euros, venta de España a postores extranjeros, nuestros lingotes de oro depositados en bancos suizos, ingleses y norteamericanos, un sistema judicial que no sólo no funciona, políticos hacen de la ley su propia ley reventando los intestinos a la División de poderes de que tanto presumen dicen regir en esta España, perdida del ya poco peso diplomático internacional que antes teníamos, inestabilidad política, régimen autonómico y de nacionalidades que protocoliza la riña entre españoles y la autodestrucción de la nación más antigua de Europa.

Cinco grandes heridas que un puñal nos ha asestado donde más duele, en el alma de los españoles y estas tienen que ver con el orden, la ley, el valor, la justicia, la responsabilidad y la lealtad con España y los españoles. Estas son solo algunas.

A esta España no la rige ni el “Orden ni la ley”. El Orden debe de ser una cualidad positiva, principio disciplinario necesario que ordena y preserva el bien estar de sus ciudadanos. De esto carece esta España. Solo hay que preguntarse por qué los tribunales de justicia no funcionan, por qué se permite que se atente contra la unidad de España dejando que una de sus regiones se proclame una república independiente, y se permiten manifestaciones violentas contra su integridad y sus caudillos siguen ocupando un cargo presidencial estando inhabilitados para ejercer ese cargo.

En esta España el concepto de “valor” está desaparecido como virtud, talento y coraje. Solo hay que preguntarse por qué calla el Congreso cuando Marruecos y Argelia se anexionan nuestras aguas y no mueve ni un dedo ante partidos independentistas que rompen España.

Una España que presume de “justicia”, e ignora que este es el valor más sagrado que busca el equilibrio entre el bien real y la sociedad. Claro ejemplo lo tenemos cuando, tal cual Poncios Pilatos, la justicia que dice que todos somos iguales ante ella, se lava la manos permitiendo que se sancione a quién en Cataluña rotule en castellano, se decretan leyes que constitucionalmente rompen este principio, y no hablemos de los indultos y excarcelaciones a golpistas y terroristas.

La España cuyos políticos y gobiernos dicen ejercer la “responsabilidad”, cuando son incapaces de asumir las consecuencias de sus actos ni de cumplir con sus compromisos y promesas electorales que terminan en la basura, y así una, otra y otra vez, viéndose el pueblo demandando a su presidente por un supuesto delito por imprudencia con resultado de muertes masivas.

Esta España nuestra, cuyos políticos y los gobiernos parecen desconocer la palabra “lealtad”. Leal, el pueblo, no el gobierno ni los partidos políticos cuyos comportamientos y hechos parecen ajustarse a sus propias voluntades para así conformarse con sus propios placeres. Es necesario y muy importante recordad que los gobiernos no son dueños de las gentes, sino que las gentes, el pueblo, es el dueño legitimo del pueblo, porque el pueblo es el soberano. También hemos de recordad que los españoles somos como los viejos soldados que lo aguantamos todo menos que nos hablen en voz alta, nos vendan promesas que no cumplirán y nos traiciones.

Este partido de “Orden y Ley” quiere hacer llegar a todos que está en juego la dignidad, el prestigio de España y la de los españoles que como nación hemos tenido históricamente desde milenios.

En POLE, sabemos que la historia enseña que ciertos pueblos prosperan, que otros vegetan y, finalmente que otros desaparecen. POLE entiende que los políticos y gobiernos que han gobernado España desde 1978 nos han arrastrado a la fase transitoria entre el vegetar y desaparecer.

Por un Estado por y para España, los españoles y por aquellos que contribuyan a su grandeza hagamos que España sea otra vez la nación que fue. Esta es nuestra meta.

Vitoria, 31 de marzo de 2020.

Alfonso SANCHEZ-RUIZ IBARGUREN

Presidente territorial de Vasconia

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